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Pérdida: dolor y crecimiento

Fuimos domesticados (amaestrados, educados, entrenados, etc) para ver la pérdida como tragedia, debilidad, ruptura, quiebre y dolor, entre otros. Y si!, no voy a negar que se siente todo eso en nuestra naturaleza humana, pero si lográramos re significarlo… cuánto creceríamos, cuánto aprenderíamos?.

Crecemos siempre en la búsqueda de tener-poseer, ganar, obtener, no soltar… y eso se alinea mucho con el ego. Se siente bonito?, claro!. Se siente satisfactorio… se siente chévere, pero cuando estamos constantemente en una carrera de querer ganar y poseer desde el egoísmo, en el fondo perdemos. Qué perdemos?… sigue leyendo.

Cuando nos molestamos porque el niño se equivoca, el mensaje que recibe es que perder esa oportunidad de ganar está mal. Que las equivocaciones están mal y el perder solo trae insatisfacción. Cuando nos frustramos por perder cosas: trabajos, dinero, personas, etc… concentramos la atención en aquello que “se va” y dejamos de contemplar o apreciar aquello que puede venir, está llegando o simplemente ya está acá y es favorable para la situación y para la historia personal de cada uno.

Lo entiendo!. No crecimos ni fuimos educador para fluir con el dolor porque incomoda. Y está bien. Nadie quiere que duela, pero así es. El dolor es parte de la vida. Lo que se pierde es parte de lo que ya ganaste y ya disfrutaste… también es parte de lo que se gana más adelante, pero cuando sólo estamos concentrados en la queja, el juicio y el mirar sólo la pérdida, nos ubica en plano de la desesperanza.

En los últimos meses, quiénes han estado cerca de mí, saben que he pasado por varios procesos de pérdidas. Físicas y emocionales. Se han ido (o he perdido?) seres extraordinarios y especiales para mi vida y duele? Uff!!! Si, pero me recuerda lo grandioso del amor. También desde el 2020 se ha ido parte de mí, he perdido expectativas que creía tener, seguridades falsas, necesidades centradas en heridas que necesitaban ser sanadas. Todo esta pérdida emocional también ha dolido y mucho!. Cuando decidí perder el caparazón, para reencontrarme, también ha dolido. Puedo quedarme allí, pero también puedo ver lo bonito de lo que he perdido, lo maravilloso de lo que he hallado y lo nuevo que está por venir en una mirada más auténtica de mi esencia sin tanta etiqueta, prejuicio ni búsqueda de pertenencia en el otro por lo que aparento ser.

Las pérdidas duelen, si! y vaya que duelen!. He tenido muchas pérdidas en mi vida, al igual que tú que lees. He perdido seres amados, he perdido posibilidad de vivir en mi país de origen, perdí en algún momento la salud de Naty, hemos perdido la consciencia mental de mi suegro, perdí físicamente mi emprendimiento por pandemia, he perdido y estoy perdiendo relaciones con personas, he perdido fragmentos y oportunidades de mi propia vida… y aún sigo perdiendo cosas, pero todas me ubican y me recuerdan que soy humana, que soy imperfecta, que me equivoco, que todo es transitorio, que las cosas, las oportunidades, las personas llegan y se van… y que cuando pierdo, en realidad es sólo mi decisión, mirar lo que gano, lo que viene, lo que está allí para mi crecimiento, evolución, fortaleza y aprendizaje.

Ojalá que en todas nuestras pérdidas, nos permitamos vivir el duelo sanamente… darle chance a la tristeza y a la validación, pero que luego llegue la apertura y la aceptación de que cosas grandes pasarán porque todo tiene un por qué y un para qué en nuestra existencia.

TODO lo de arriba también aplica a la crianza. Todo lo que sentiste que perdiste en tu rol de hijo te tienen aquí con tu historia hoy… en todos los planos en los que a veces crees «perder» al educar a tu pequeño, realmente son una ganancia y una oportunidad para hacerlo mejor, ganar herramientas y crecer como persona.

Abrazando hoy mis pérdidas, me despido con mis reflexiones de este mes.
Gracias por estar, por leer y permitirme acompañarte.
Apreciado agosto en paz!.
Luiza.

¡Hola, soy Luizandra!

¡Qué alegría que estés dando el paso para convertir tus retos de ser familia en una oportunidad para crecer! 

Este blog está creado para apoyar a todos los padres y familias en sus retos del día a día, sin importar la magnitud de los mismos.

No más quejas,  drama ni frustración. ¡Tomemos acción!

Siempre hay esperanza y propósitos detrás de esta situación que estás viviendo.

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