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Experiencias: el mejor regalo que podemos recibir

Hoy se cumplen dos semanas de mi llegada de Venezuela y sabes que luego de 6 años y medio sin ir, pues llevaba una gran expectativa de contarte con detalles cada cosa, ir a muchos sitios y otros planes en mente, pero tal como te dije en mi entrada anterior: debí soltar las expectativas – dadas algunas circunstancias que se escapaban de mi control – y además de las expectativas que solté, también ahora te cuento, que en medio de tanto amor recibido, también solté el deseo de usar el viaje para crear contenido y me entregué a la experiencia de vivir cada emoción a plenitud.

Si eres de mi comunidad cercana y perteneces a mi mundo te habrás dado cuenta que mis últimas publicaciones en redes son del viaje y desde que llegué no he publicado más nada, más que una historia aquí o allá de mi día a día. La verdad, fue tanto la desconexión de todo el ruido que ahora se me ha hecho algo complicado volver al ritmo de actividad habitual.
Llegando y obvio, los primeros días fue mucho para aterrizar sentires, extrañar con el corazón tanto consentimiento (ésto aún permanece =P), procesar tanto movimiento emocional entre felicidad, llanto, despedidas, duelos, etc y por su puesto poner la casa y las rutinas medio al día… y con el transcurrir de los días cada vez soy más consciente de cuánto nos perdemos en estar al corriente de todo, ser activos en las redes, crear contenido y demás.

La verdad es que el viaje a Venezuela fue como un detox, pero en lo emocional …. jajajajaja no pasa lo mismo en plano comida (comí de todo lo que no como habitualmente, pero bueno, lo justifiqué con amor) y al llegar aquí a casa y encontrarme de nuevo con la Luiza que no anda en plan «vacaciones» ni «conexión – sanación familiar», sinceramente aún no me hallo y estoy aún viviendo mucho movimiento producto de sincerarme con muchas cosas, tomar algunas decisiones y seguir haciéndome responsable de mi.

Luego del contexto previo surgen dos cosas:
1. El identificar cómo se nos van los días entre «hacer, hacer, hacer» y quizás poco detenernos a «estar y a sentir», con nosotros mismos y los demás. En Vzla hubo mucho de ésto. Mucho abrazo, mucho vínculo, mucha conexión, mucha reconciliación y aunque la cabeza me martillaba, (no te lo niego porque vengo de la escuela de la productividad y el multitasking apaga fuegos all day) porque no estaba haciendo «mucho», la verdad estaba encargandome de nutrirme, de encontrarme, de entenderme y de seguir sanandome. Aunque no se traduce en resultado cuantificables, si fue mucho interno, hacia dentro de mí y eso me dejó bastante recargada y a la vez drenada.
2. El comprobar que los mejores regalos de la vida se llaman experiencias (¡si!, al fín conecto con el título, ya sabes… me gusta escribir). Y aunque cumplí con menos planes de los que llevaba en mente, la verdad, recibí más de lo que esperaba en el corazón y eso es una bendición.

Estoy con el corazón llenito. Si, hay muchas emociones encontradas por volver a recordar todo lo que uno deja cuando se va de casa, eso creo que solo los que migramos podemos entenderlo, pero estoy inmensamente feliz y en gratitud por todo lo que viví en mi tierra y con mi gente: los abrazos eternos apretados y sinceros, los «te amo hija, sobrina, prima» que escuché constantemente, las reuniones, las parrillas, los chistes, las risas…. contemplé a plenitud el jardín de casa, las montañas que no suelo ver en Panamá, el verdor muy particular de mi tierra, el agua cristalina de las playas… el amor de mis tíos, padrino, tías, primos, abuelas y amigos… todo ese cariño recibido en invitaciones, comidas, paseos, abrazos, besos y atenciones se llaman experiencias y nutrieron mi vínculo primario… ese del que vengo y del que me doy cuenta que me falta fortalecer con las niñas.

¿Cuántas experiencias y memorias estás creando de manera consciente contigo y los tuyos?.
En realidad ésto es lo que queda, lo que llena y lo que nutre el corazón.

Te invito con estas líneas a no dar nada por hecho. La vida se nos pasa y volver Camino al Corazón, siempre siempre será un auto regalo que necesitamos darnos.
Gracias por acompañarme en esta experiencia.
Hasta la próxima.

Luiza.

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